Hace casi 10 años empezamos este camino juntos y, con el tiempo, supimos que nuestro amor y admiración mutua nos llevarían a confirmar que ese actual dos tenía gran potencial de convertirse en un tres o cuatro pronto. Así fue como iniciamos tu búsqueda o, quizás, como tú nos encontraste a nosotros.
Emocionante. Esa palabra describe el momento en el que vimos que oficialmente seríamos tres. Poco después, empezó a invadirnos la pregunta: ¿y ahora qué hacemos? A pesar de habernos preparado tanto para tu llegada, aparecían nuevos escenarios en función de cuál sería nuestro modo de crianza, alimentación, educación, valores... Y, al menos, una respuesta tenemos ahora: lo iremos construyendo con conocimiento, teniendo como base el amor que te tenemos.
También hemos ido viendo cómo, alrededor de nosotros, la gente que nos quiere y queremos te espera con alegría, dispuesta a dedicar un poquito de su tiempo a ti, para los tres.
A veces nos preguntamos si serás karateca, por las patadas; o chef, por las exigencias gastronómicas y astronómicas; de repente, bailarina, por tus danzas durante el día. Por lo pronto, sabemos que serás luz, nuestra gran luz, y nosotros seremos para ti un puentecito que te dé la suficiente seguridad para andar y llegar hacia donde tú quieras ir a cumplir tus sueños.
Ahora somos tres, hijita. Y descubrimos que no hay número que nos guste más que este: tres, porque ahora significa nosotros.